
Una de las dudas más frecuentes en restauración adhesiva es por qué una carilla o microcarilla puede descementarse o fracturarse con el tiempo. En la mayoría de los casos no se trata del material en sí, sino de factores relacionados con la indicación, la función y la planificación del tratamiento.
Antes de colocar una restauración adhesiva, como las carillas o microcarillas, es fundamental entender cómo muerde el paciente, cómo mueve la mandíbula al hablar o masticar y qué factores han provocado el desgaste previo de los dientes.
Cuando una carilla se despega o se fractura, rara vez existe una única causa. Normalmente se trata de una combinación de factores relacionados con la función y la biomecánica oral, especialmente en tratamientos con carillas o microcarillas adhesivas.
Muchos pacientes llegan a consulta con carillas previas que han fallado con el tiempo. En numerosos casos, el problema no estaba en el material utilizado, sino en que no se estudió de forma detallada cómo funcionaba la boca del paciente antes del tratamiento.
La estabilidad de una restauración adhesiva depende de que esté correctamente integrada en el sistema masticatorio. Si la función no está equilibrada, las fuerzas pueden concentrarse en zonas concretas y comprometer la adhesión o la estructura de la carilla.
El estado del esmalte es uno de los elementos clave en restauración adhesiva, tanto en carillas como en microcarillas. La adhesión es más predecible cuando existe suficiente esmalte sano. Si el diente presenta desgaste severo, restauraciones previas extensas o pérdida estructural significativa, la estabilidad puede verse comprometida.
El aislamiento durante el procedimiento también es determinante. La técnica adhesiva requiere un entorno controlado para garantizar una unión estable entre el diente y la restauración.
Otro factor fundamental es la función y la oclusión. Antes de iniciar cualquier tratamiento con carillas o microcarillas, es importante analizar cómo muerde el paciente y cómo se comporta la mandíbula durante los movimientos funcionales. Si no se valoran correctamente estos aspectos, pueden generarse sobrecargas que favorezcan el descementado o la fractura.
Las fuerzas masticatorias elevadas o la presencia de hábitos como el bruxismo también influyen en la durabilidad de las carillas y microcarillas. Cuando existen cargas repetitivas o parafuncionales, el riesgo de fallo aumenta si no se ha planificado teniendo en cuenta esta situación.
Por último, la planificación y el diseño restaurador son determinantes. Estudiar previamente el caso, analizar el desgaste existente y entender por qué se han producido determinadas fracturas ayuda a plantear un tratamiento más estable y adaptado a cada paciente.
Uno de los errores más habituales es indicar carillas o microcarillas sin realizar un análisis funcional completo.
También es frecuente confiar únicamente en el material, asumiendo que por sí mismo garantizará la estabilidad. Sin embargo, ningún material compensa una planificación insuficiente.
Aplicar soluciones estándar a casos diferentes es otro factor de riesgo. Cada paciente presenta una dinámica masticatoria propia y unas condiciones estructurales específicas que deben valorarse antes de decidir el tratamiento con carillas o microcarillas.
Antes de colocar carillas o microcarillas, es necesario realizar un diagnóstico completo. Esto incluye analizar el estado de los dientes, el patrón de desgaste y la estabilidad funcional.
El estudio de la oclusión y de los movimientos mandibulares permite entender cómo se distribuyen las fuerzas al hablar y masticar. Esta información es esencial para diseñar una restauración que se integre de forma equilibrada.
La planificación no busca únicamente un resultado inmediato, sino estabilidad a medio y largo plazo. Por eso, la fase diagnóstica es la base del tratamiento.
Si quieres saber más sobre el proceso diagnóstico, puedes consultar la página de Primera visita y diagnóstico.
También puedes ampliar información sobre indicaciones y criterios en el apartado de Carillas y microcarillas.
No necesariamente. Aunque los materiales actuales ofrecen alta resistencia y buena adhesión, la estabilidad de las carillas y microcarillas depende en gran medida de la planificación y del análisis funcional previo.
Sí. Las fuerzas repetitivas o excesivas pueden aumentar el riesgo de fractura o descementado de las carillas si no se han tenido en cuenta durante la planificación.
Depende del estado de la restauración y del diente. En algunos casos es posible volver a cementar una carilla, pero siempre es necesario valorar la causa del fallo antes de decidir.
La adhesión es más predecible sobre esmalte. Cuando existe poca cantidad disponible, el riesgo de fallo en carillas o microcarillas puede aumentar y debe valorarse cuidadosamente la indicación.
Para que una restauración adhesiva, como las carillas o microcarillas, sea estable en el tiempo, la indicación y la planificación funcional son tan importantes como el material. Analizar cómo funciona la boca y entender las causas del desgaste previo permite diseñar tratamientos más precisos y conservadores.
Un buen diagnóstico no es un paso más: es la base para cuidar los dientes de forma estable y adaptada a cada caso.
Artículo basado en la explicación clínica de la Dra. Cristina Gras.
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